



En 2016 se inició la segunda década de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, lo que obliga a Chile a entregar un nuevo informe a la UNESCO. Un equipo multidisciplinario e interinstitucional trabaja en el desarrollo de un modelo de progreso, que respete la riqueza cultural y proteja la biodiversidad sin mermar el crecimiento económico de la población.