Las Armadas de Argentina y Chile dieron inicio a una nueva edición del Ejercicio Combinado Viekaren, actividad que en su XXV edición vuelve a tener como escenario las aguas del Canal Beagle y que reúne a distintos medios navales y aeronavales de ambos países. La presencia de las unidades argentinas en Puerto Williams permitió poner en marcha las primeras actividades de adiestramiento conjunto, orientadas principalmente a la respuesta coordinada ante emergencias en el ámbito marítimo austral.
Durante las primeras jornadas, las unidades de superficie participantes desarrollaron ejercicios relacionados con operaciones aéreas, auxilio al exterior y comunicaciones mediante señales visuales, empleando destellos y banderolas. Estas actividades buscan que las dotaciones de ambas Armadas puedan aplicar procedimientos comunes y coordinar sus acciones ante situaciones que requieran una intervención conjunta, particularmente aquellas relacionadas con la seguridad de la navegación y la asistencia a personas en emergencia.
La Armada Argentina desplegó para esta oportunidad al patrullero oceánico ARA
Contraalmirante Cordero, actualmente destacado como buque de estación en Ushuaia, junto con la lancha rápida ARA
Indómita y las lanchas patrulleras ARA
Clorinda y ARA
Baradero. Estas últimas pertenecen a la División Patrullado Austral del Comando del Área Naval Austral (ANAU), cuyos medios mantienen una presencia permanente en las aguas del extremo sur argentino.
Del lado chileno, las actividades cuentan con la participación de los patrulleros de servicios generales ARCH
Isaza y ARCH
Sibbald, además de las lanchas de servicios generales ARCH
Alacalufe y ARCH
Hallef, pertenecientes al Distrito Naval Beagle. El dispositivo desplegado por la Armada de Chile se complementa con medios del Destacamento Aeronaval Puerto Williams, permitiendo incorporar capacidades aéreas a las distintas situaciones planteadas durante el ejercicio.
En este sentido, una de las características de la presente edición es la participación de medios aeronavales, entre ellos un helicóptero UH-05 de la Armada de Chile. La aeronave intervino junto a las unidades de superficie argentinas durante las prácticas realizadas, aportando una capacidad de respuesta particularmente relevante para un escenario como el Canal Beagle, donde las distancias, el relieve y las condiciones meteorológicas pueden dificultar la llegada de medios navales a determinados sectores. Asimismo, la Armada Argentina participa con una aeronave B-200 de su Aviación Naval.
Más allá de las actividades estrictamente operativas, Viekaren constituye uno de los principales ámbitos de cooperación entre las Armadas de ambos países en el extremo austral. El ejercicio se encuentra vinculado con los mecanismos de cooperación establecidos a partir del Tratado de Paz y Amistad de 1984 y apunta a mantener aceitados los procedimientos de coordinación frente a contingencias que puedan afectar la vida humana, la navegación o el medio ambiente.
La continuidad de estas actividades adquiere especial relevancia por las características del área donde se desarrollan. En las aguas del Canal Beagle, unidades argentinas y chilenas deben estar en condiciones de actuar de manera coordinada ante escenarios de búsqueda y rescate, asistencia a embarcaciones, emergencias marítimas o incidentes de contaminación. El ejercicio permite, en consecuencia, poner a prueba comunicaciones, tiempos de respuesta y procedimientos comunes en un entorno operativo realista.
El término Viekaren, de origen yagán y asociado al concepto de “confianza”, resume el objetivo central de esta actividad combinada. A lo largo de sus 25 ediciones, el ejercicio se ha consolidado como una instancia destinada a reforzar la interoperabilidad y los mecanismos de cooperación entre ambas fuerzas navales, manteniendo una capacidad conjunta de respuesta ante eventuales emergencias en una de las regiones marítimas más australes y exigentes de Sudamérica.